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Plantar un árbol, escribir un libro, tener un Ipod

1 de enero de 2006

Feliz Año a todos. Teniendo en cuenta que ya planté algunos árboles no hace menos de 10 años, ahora ya sólo me queda lo del libro.
Y es que por fin tengo un Ipod.Y no creáis que es la fiebre borrega que me ha invadido. Desde el 2001 que vi la fotografía del primer modelo de Apple en la revista Muy Interesante ya imaginé este día.
ipod2Ha llovido mucho, y puede decirse que el Apple 5G ya es un reproductor maduro, que mejora tanto la ergonomía como la autonomía de sus antecesores, por no hablar de su diseño, ahora mucho más cercano al minimalismo de Apple.
Me encanta el hecho de que, a pesar de tener 5 botones y una rueda, es extremadamente cómodo navegar por su menú. Y es que solamente con el pulgar podemos crear listas de reproducción, puntuar la canción que estamos escuchando o jugar al Music Quiz, un juego realmente adictivo.

Respecto a la nueva opción de reproducción de vídeo, muchos, yo entre ellos, admitimos que no es realmente cómodo para ver películas. Y es que es verdad que no puedes ver un largometraje en una pantalla de 2.5 pulgadas sin que te duelan los ojos después. Pero Steve Jobs también es humano (eso aún no se ha comprobado, pero es posible), y ha dotado a su pequeño hijo de la capacidad de conectarlo a una pantalla de televisión (tanto si es PAL como si está en el formato NTSC) a través de un accesorio, para darnos la posibilidad de ver una película como “Jobs” manda.

ipod4Pero lo que realmente gusta no son las grandes funcionalidades, sino esos pequeños detalles que hacen del Ipod un producto Apple 100%. El hecho de que puedas darle una puntuación (de 0 a 5 estrellas) a cada canción que tengas guardada, o de que cada uno de los temas que tengas almacenados tenga un contador de las veces que lo has reproducido, es algo que gusta, sobre todo porque con el tiempo podrás ver tus estadísticas. Y eso hace que cada Ipod sea algo mucho más íntimo que un simple reproductor de música.

Podría hablar de sus listas de reproducción inteligentes, de su álbum de fotos, de sus juegos, o de todos los accesorios que pueden convertir un Ipod en muchas cosas más. Pero yo creo que ya hay más que motivos suficientes para que aquél que esté pensando en actualizarse y tirar su viejo discman no tenga dudas en qué reproductor escoger. Yo os despido con una bolsa especial, que conseguí cuando fui a la tienda Apple que hay en Chicago.

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