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Incentivando la lectura y la escritura correcta (II)

5 de julio de 2006

Hace unos días publicaba una anotación donde reflexionaba e intentaba dar a conocer sobre la importancia de escribir correctamente, y cómo la lectura era el medio más efectivo para conseguir este propósito. Curiosamente, tenía aparcada otra anotación que está bastante relacionada.
No recuerdo cómo ni cuándo. El caso es que hace algunos meses llegué hasta la página de una asociación cuyo nombre la define perfectamente: Se trata del Comité Contra Las Faltas Voluntarias Y El Lenguaje SMS (CCFVLS) que, al igual que muchas personas, se siente incómodo con la decadente evolución que el lenguaje ha sufrido con la llegada de las nuevas tecnologías:

CCFVLS«Desde esta página pretendemos hacer ver a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, la importancia que tiene escribir correctamente fuera de la pantalla del móvil. La gente tiende a equivocarse voluntariamente utilizando un lenguaje para ahorrar caracteres en sitios donde el límite de carácteres no existe. Esto, obviamente, no es correcto, además de que a muchísimas personas les cuesta entender ese vocabulario.

Aquí pretendemos concienciar a la gente y hacerle entender que Internet no es un teléfono móvil, y que aquí hay que escribir correctamente. Hacerle ver a la juventud que el idioma, por no usarlo frecuentemente, está perdiéndose poco a poco y llegará un día en el que nadie sabrá escribir correctamente.»

La verdad es que empezaba a sentirme bastante incomprendido en este aspecto. Desafortunadamente, la red está llena de gente que ha normalizado, como si de una moda se tratara (y en realidad se trata de eso), el uso de palabras que en realidad no están bien escritas (Ojo, hablamos de escribir con faltas de ortografía de forma voluntaria. Cualquiera puede cometer faltas ortográficas o gramaticales sin querer, no es eso lo que estamos tratando). A ver, si con iniciativas como ésta, podemos lograr que modas absurdas y perjudiciales como ésta vayan desapareciendo poco a poco.

Por otro lado, y para áquellos que disfrutaron con la primera parte del relato de Jorge Bucay que copié, aquí van las siguientes líneas:

Las tres verdades

(Segunda parte. Si quieres leer el primer fragmento puedes hacerlo en esta anotación)

I.- El primero de estos pensamientos confiables forma parte inseparable de la filosofía guestáltica y es la idea de saber que:

Lo que es, es. (primera verdad)

(Escribo esto y pienso en la defraudación de quien me lee: “¡Lo que es, es!”…. ¿esa es la verdad?)
El concepto, no por obvio menos ignorado, contiene en sí mismo tres implicaciones que me parece significativo remarcar: Saber que “lo que es, es” implica la aceptación de que los hechos, las cosas, las situaciones son como son:

La realidad no es como a mí me convendría que fuese.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
La realidad de mi afuera es como es.

Pacientes y alumnos que me escuchan repetir este concepto se empeñan en ver en él un dejo de resignación, de postura lapidaria, de bajar la guardia.
Me parece útil recordar que el cambio sólo puede producirse cuando somos conscientes de la situación presente. ¿Cómo podríamos diagramar nuestra ruta a Nueva York sin saber en qué punto del universo nos hallamos?
Sólo puedo empezar mi camino desde mi punto de partida, y esto es aceptar que las cosas son como son.
La segunda derivación, directamente relacionada con esta idea es que:

Yo soy quien soy.

Otra vez:
Yo no soy el que quisiera ser.
No soy el que debería ser.
No soy el que mi mamá quería que yo fuese.
Ni siquiera soy el que fui. Yo soy quien soy.

De paso, para mí, toda nuestra patología psicológica proviene de negar esta frase.
Todas nuestras neurosis empiezan cuando tratamos de ser los que no somos. En «Recuentos para Demián» escribí sobre el autorrechazo:
… Todo empezó aquel día gris en que dejaste de decir orgulloso YO SOY…Y entre avergonzado y temeroso bajaste la cabeza y cambiaste tus dichos y actitudes por un terrible pensamiento: YO DEBERÍA SER…
… Y si es difícil aceptar que yo soy quien soy cuanto más difícil nos es, a veces, aceptar la tercera derivación de “Lo que es, es”:

Tú… eres quien eres.

Es decir:
Tú no eres quien yo necesito que seas.
Tú no eres el que fuiste.
Tú no eres como a mí me conviene.
Tú no eres como yo quiero.
Tú eres como eres.

Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies.
Hace poco empecé a definir el verdadero amor como la desinteresada tarea de crear espacio para que el otro sea quien es.
Esta primera “verdad” es el principio (en sus dos sentidos, de primero y primordial) de toda relación adulta.
Se materializa cuando yo te acepto como tú eres y percibo que tú también me aceptas como yo soy.

Continuará…

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