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El mejor guitarrista del mundo

30 de agosto de 2006

Antes de que caigan las críticas sobre mí, déjenme expresar mi postura.
Soy un enamorado de la música, eso lo habrán podido notar todos áquellos que hayan estado leyéndome durante estos meses que lleva la bitácora en activo. Concretamente, soy un gran admirador de la guitarra, tanto eléctrica como clásica. Y bueno, uno de los métodos que siempre he utilizado para conocer buena música, además de los consejos de gente de confianza, ha sido meterme de lleno en listas y rankings sobre todo tipo de aspectos en la música: Que si el top de las 500 mejores canciones de la historia del rock, o la lista de canciones más escuchadas y las mejor puntuadas por mí o cualquier otro bloguer.

Pero uno de los debates (porque en realidad son eso, gente debatiendo con otra gente con la que nunca llegará a una conclusión) que más me ha llamado la atención desde siempre ha sido el que intenta nombrar a un guitarrista, por la música que ha hecho o ha interpretado, como el mejor guitarrista del mundo. En muchos foros, como el que pueden encontrar en el enlace anterior, se discute hasta la saciedad sobre guitarristas. Muchos incluso intentan establecer algunas pautas, características diferenciadoras, en un guitarrista. Normalmente, se suele evaluar a estos músicos:

  1. Por un lado, por su técnica, es decir, por la dificultad de ejecución de sus maniobras y la velocidad cuando las ejecutan. Este punto, en realidad, es una careta, porque dispuestos a cuestionar (y pasándonos al lado oscuro, el lado del subjetivismo) ¿quién dijo que la técnica es un punto importante para decir qué guitarrista es mejor? (Ojo, que no lo estoy negando, yo sólo cuestiono, que es más fácil ^_^)
  2. Por el otro, y esta característica es la que más controversia produce, es la capacidad artística del guitarrista. Para que se entienda, cuál de ellos compone mejores canciones. Es normal entonces que haya tantos desacuerdos en este aspecto. Todos los debates cuya esencia última sea el arte se hacen infinitos, os lo puedo asegurar. Pero de arte (en general) ya hablaré otro día, cuando me vea capaz.

Sin embargo, a pesar de que yo dude, al igual que otras muchas personas, de que sea posible determinar cuál es el mejor guitarrista (hay algunos de ellos que no se pueden comparar, que son cualitativamente distintos. ¿O alguien es capaz de comparar a Paco de Lucía con Jimi Hendrix?), estoy en desacuerdo con todos áquellos que pregonan por ahí la inutilidad de este tipo de debates: “Estas discusiones no sirven para nada. ¡Nunca llegaréis a una conclusión!”.
De acuerdo, es verdad. Cada uno de nosotros tenemos nuestros gustos musicales, y posiblemente no cambiaremos de opinión (aunque tal vez sí). Pero ¿y la cantidad de nombres que aparecen en estas discusiones?¿Saben cuánto se aprende de música y grandes músicos en estos meollos? Un conocido mío sentó cátedra en este aspecto cuando me dijo: “Amigo, lo importante de un barco que avanza sobre el mar buscando el horizonte, no es si llegará algún día a tocar la línea que separa mar y cielo, posiblemente no lo hará. Lo importante es que avanza mientras lo busca.”

Yo, mientras navegaba (y aquí se unen metáfora y concepto), encontré el que, para mí, es uno de los mejores guitarristas del mundo (e insisto, no me gustaría encontrar comentarios diciéndome que no tengo razón, porque esto significaría que no he explicado bien mi postura, o no me han entendido). Se trata de Steve Vai, que tal vez muchos conocerán por el famoso G3.
Aprovechando este post sobre música, y ya que nombro a este virtuoso (técnica) guitarrista y gran compositor (arte), elegiré unas de sus canciones, Tender Surrender, como canción de esta semana (retomando así esta sección que ha estado presidiendo Eric Clapton durante casi todo el verano). Una canción, que sin dudarlo, me gustaría escuchar al menos una vez más antes del fin del mundo…(Tranquilo q256, no me he olvidado de ti 🙂 )