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Sobre el adverbio “solo” y los pronombres “este”, “ese” y “aquel”

18 de junio de 2008

Ya llevaba bastante tiempo sin escribir acerca del lenguaje castellano que tanto les gusta a los talibanes ortográficos como yo.
La semana pasada rhinozero me hablaba de que en la revista Rockdelux leyó un artículo sobre cómo acentuar algunas palabras que creía usar adecuadamente.
Y curiosamente en blogpocket hablaban sobre el mismo tema:

  • Desde 1999, el adverbio “solo” (solamente, únicamente) no lleva tilde en todas las ocasiones, sino que la lleva solo cuando puede haber confusión con el adjetivo. El ejemplo de blogpocket aclara la situación: En “Estaré solo durante un mes” si quieres indicar que únicamente estarás durante un mes, debes colocar la tilde, pues en caso contrario la oración sería “Estaré solo (sin compañía) durante un mes”. Por el contrario, en la oración “¡Solo es un murciélago!” no hay tal necesidad, pues la palabra “solo” no da lugar a dobles interpretaciones, entendiéndose como “únicamente”.
  • De la misma manera, los pronombres “este”, “ese” y “aquel”, que yo siempre acentuaba, solo llevan tilde cuando haya confusión con los demostrativos. Las oraciones “¿Por qué compraron aquellos libros usados?” y “¿Por qué compraron aquéllos libros usados?” son un poco rebuscadas, pero sirven de ejemplo (no he sido capaz de inventar un ejemplo propio).

En fin, un par de reglas que no sabía y que me han resultado interesantes.

    Enlaces...

  • Desde que me lo recomendó mi amigo Javier, le suelo echar un vistazo a los artículos de Amando de Miguel en Libertad Digital. No me gusta nada este diario, tengo que aclararlo, pero este rinconcito le parecerá muy interesante a todos los aficionados al lenguaje. # (0)

Deleznable

23 de febrero de 2007

Una de de las palabras que he adoptado como palabra baúl en situaciones jocosas es “deleznable“. Lo hago a modo de homenaje al programa Smonka!, en el cuál una vez se utilizó para calificar a Santana en uno de sus programas.
Pues bueno, según la RAE:

deleznable

  1. adj. Despreciable, de poco valor.
  2. adj. Poco durable, inconsistente, de poca resistencia.
  3. adj. Que se rompe, disgrega o deshace fácilmente.
  4. adj. Que se desliza y resbala con mucha facilidad.

Aunque salga como primera acepción, el significado de “despreciable” para esta palabra ha sido el último en ser añadido a la lista. Al parecer, el mal uso de este vocablo en tertulias radiofónicas provocó su normalización a finales de los años 90, por lo que la RAE terminó por agregarla a su diccionario.

Más información: El museo de los horrores

El Queísmo

25 de enero de 2007

Queísmo:1. m. Gram. Empleo indebido de la conjunción que en lugar de la secuencia de que; p. ej., *Me da la sensación que no han venido.

Diccionario de la RAE.

La película Before Night Falls, traducida como Antes Que Anochezca, un claro ejemplo de queísmoDebido a mi sana afición por el conocimiento del lenguaje como medio para una expresión más precisa y descriptiva, siempre me han interesado los temas relacionados con las faltas gramaticales usuales en el lenguaje castellano.
Por otro lado, mi atracción por el rock y tango argentinos, así como por algunos escritores latinoamericanos, han hecho que durante los últimos años me haya dado cuenta de que el queísmo está muy presente entre la población de habla española latinoamericana, siendo bastante menos común (pero existente) en España.

Como siempre, y no me gustaría entrar en debates más que trillados, hay quien lo considera una evolución del lenguaje, consecuencia de un uso erróneo de la gramática que se ha generalizado y ha terminado por normalizarse.
Debido a que una falta gramatical regional es más difícil de localizar, pues la persona ha estado toda su vida escuchándola y leyéndola llegándose a acostumbrar a su forma (de manera que es implanteable su correción), creo que será de gran ayuda para aquelos interesados en corregirse dos buenas maneras de localizar un queísmo:

  • Sustituye la oración subordinada por “eso”. De esta forma podrás averiguar si el verbo requiere una preposición:
    “Me alegro de (que estés vivo)” —> “Me alegro de eso” (“Me alegro eso” no tendría sentido).
  • Pon la oración en interrogativa. Así averiguarás si es necesario utilizar “de”:
    “Te diste cuenta de tu error” —> ¿De qué te diste cuenta? (No tendría sentido decir “¿Qué te diste cuenta?”).

¿Por qué hablo de estos temas? Porque me apasionan, y porque creo que es importante escribir correctamente. Nuestra forma de escribir revela mucho sobre nuestro nivel cultural. Y bueno, a lo largo de nuestras vidas nos veremos en situaciones en las que tendremos que demostrar nuestra capacidad de expresión (ya sea oral o escrita), y ésta también depende directamente de nuestras aptitudes lingüísticas.

Es por ello que he decidido comenzar, con esta entrada, una serie de pequeños artículos, en los que hablaré (e intentaré que sea ameno) de errores lingüísticos comunes.

Enlaces relacionados:

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Incentivando la lectura y la escritura correcta (III)

12 de julio de 2006

Ésta será la tercera y última anotación, y con ella, me veo satisfecho, al menos en intenciones, con mi pequeña aportación para animar a los lectores a leer, y como consecuencia, a escribir mejor.
Hoy me gustaría abarcar el tema de la escritura, no sólo como herramienta para la comunicación, sino también como afición.
Una de los motivos por los que escribo un blog, dejando aparte lo agradable y formativo que pueda resultar el intercambio de opiniones con otros bloggers o lectores sobre temas que me puedan interesar, es el hecho de tener un lugar donde poder escribir lo que me apetezca, y con “escribir lo que me apetezca” me refiero a que puedo dar rienda suelta a mi imaginación, porque escribir es, sobre todas las cosas, una oleada de imaginación.
Cuando estaba en el instituto recuerdo cómo, con un abanico de palabras no muy amplio en mi repertorio, conseguía escribir relatos bastante interesantes ¿No se han dado cuenta de que en muchas ocasiones no es necesario saber mucho vocabulario para escribir un buen cuento? Por supuesto que el vocabulario es importante, y el conocimiento de más palabras hará que tus discursos sean mucho más maduros, pero nada tiene que hacer un escritor pedante con un escritor imaginativo:

La imaginación es más importante que el conocimiento.

Albert Einstein

¿Por qué estoy diciendo esto? Pues sólo intento hacerte entender a ti, lector, que eres totalmente capaz de ponerte frente a un folio en blanco, con un bolígrafo en mano, (o bien frente a un documento txt) y llenarlo de imaginación. Ten en cuenta que estás ante la mayor libertad que todo ser humano puede alcanzar, la de crear personajes todo lo extraños que desees, o inventar lugares inexistentes, o diálogos absurdos, todo lo absurdos que desees. Cuando escribes eres, sin duda, el Dios de tu invención. Te sientes capaz de todo, es una sensación única.
Pero por si convertirse en Dios por un instante te parece poco, debes saber que escribir es una tarea excelente para reflexionar contigo mismo, para aclarar tu mente. Porque no es lo mismo tener un caos de ideas en tu cabeza que tenerlas estructuradas y en coherencia. Esto, desde luego, es una ventaja cuando te veas envuelto en un debate o en una conversación con cualquier amigo, tendrás las ideas mucho más claras.

En definitiva, que tenemos todos que leer más (y sí, yo también me incluyo), porque así podremos escribir mejor y disfrutaremos haciéndolo.
Os dejo con el último fragmento del relato de Jorge Bucay:

Las tres verdades

(Tercera parte. Puedes leer la primera y la segunda parte de este relato en las anotaciones Incentivando la lectura y la escritura correcta e Incentivando la lectura y la escritura correcta II )

La segunda verdad que creo imprescindible la tomo de la sabiduría sufí:

Nada que sea bueno es gratis (segunda verdad).

Y de aquí se derivan para mí, por lo menos dos ideas.

  1. Si deseo algo que es bueno para mí, debería saber que voy a pagar un precio por ello. Por supuesto, ese pago no siempre es en dinero (¡si fuera solo dinero sería tan fácil!). Este precio es a veces alto y otras muy pequeño, pero siempre existe. Porque nada que sea bueno, es gratis.
  2. Darme cuenta de que si algo recibo de fuera, si algo bueno me está pasando, si vivo situaciones de placer y de goce es porque me las he ganado; he pagado por ellas, me las merezco. (Sólo para alertar a los pesimistas y desalentar a los aprovechadores quiero aclarar que los pagos son siempre por anticipado; aquello bueno que vivo ya lo pagué, no hay cuotas posteriores!).

Algunos de los que me escuchan decir esto preguntan:
¿Y lo malo?
¿No es cierto que tampoco lo malo es gratis?
¿Si algo malo me pasa no es también por algo que hice, …. porque de alguna forma me lo merezco?
Quizás sea cierto. Sin embargo estoy hablando de verdades para mí incuestionables, sin excepciones, universales. Y para mí, esta aseveración “me merezco todo lo que me pasa incluido lo malo” no es necesariamente cierta.
¡Puedo asegurar que conozco a algunas personas a las que les han acontecido hechos desgraciados y dolorosos que sin ninguna duda, no merecían!!!
Incorporar esta verdad (Nada que sea bueno es gratis), es abandonar para siempre la idea infantil de que alguien debe darme algo porque sí, porque yo lo quiero. Que la vida tiene que procurarme lo que deseo “por mi solo desearlo”, de pura suerte, mágicamente.

Y la tercera idea que creo que es un punto de referencia podría enunciarla de la siguiente manera:
Es cierto que nadie puede hacer todo lo que quiere, pero cualquiera puede NO hacer NUNCA lo que NO quiere.
Me repito:

Cualquiera puede no hacer nunca lo que no quiere (tercera verdad).

Incorporar este concepto como una referencia real, esto es, vivir coherentemente con esta idea, no es fácil, y sobre todo, no es gratis.(Nada que sea bueno lo es, y esto es bueno).
Estoy diciendo que si soy un adulto nadie puede obligarme a hacer lo que no quiero hacer. Lo máximo que puede pasarme en todo caso, es que el precio sea mi vida. (No es que yo minimice este costo, pero sigo pensando que es diferente creer que no puedo hacerlo, a saber que hacerlo me costaría la vida). Sin embargo, en lo cotidiano, en el pasar de todos los días, los precios son muchos más bajos. En general, lo único que es necesario, es incorporar la capacidad de renunciar a que algunos de los otros me aprueben, me aplaudan, me quieran. (El costo, como me gusta decirlo a mí, es que, cuando uno se anima a decir NO, empieza a conocer algunos aspectos desconocidos de sus amigos: La nuca, la espalda y todas esas partes que se ven sólo cuando el otro se va).

Estas tres verdades son para mí, ideas-montaña, ideas-río, ideas-estrella.
Verdades que continúan siendo ciertas a través del tiempo y de las circunstancias.
Conceptos que no son relativos a determinados momentos, sino a todos y cada uno de los instantes que, sumados, solemos llamar nuestra vida.

Verdades-Montaña …. Para poder construir nuestra casa sobre una base sólida.
Verdades-Río…. Para poder calmar nuestra sed y para navegar sobre ellas en la búsqueda de nuevos horizontes.
Verdades-Estrella…. Para poder servirnos de guía, aún en la más oscura de nuestras noches……