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¿Quién es Tom Bombadil?

8 de septiembre de 2006

Tom BombadilNo sé el porqué, pero siempre me ha interesado el personaje de Tom Bombadil, creado por J.R.R Tolkien, ese pequeño hombrecito que vive en el Bosque Viejo (nos situamos en la Tierra Media), y que Frodo, acompañado por Sam, Merry y Pippin, encuentra en su camino hacia Bree.
Si habéis leido el libro, seguramente os habréis fijado en que Tom Bombadil parece ser el personaje más ajeno a la Tierra Media que habita en ese mundo. Y no soy el único que lo piensa, sino que Peter Jackson también decidió sacarlo de la obra en su adaptación cinematográfica. Es más, según palabras textuales del propio Tom:

Tom Bombadil-¿Quién sois, Señor?
-¿Eh? ¿Qué? -dijo Tom enderezándose, y los ojos le brillaron en la oscuridad- ¿Todavía no sabes cómo me llamo? Ésa es la única respuesta. Dime, ¿Quién eres tú, solo, tú mismo y sin nombre? Pero tú eres joven, y yo soy viejo. El Antiguo, eso es lo que soy. Prestad atención, amigos míos: Tom estaba aquí antes que el río y los árboles. Tom recuerda la primera gota de lluvia y la primera bellota. Abrió senderos antes de que apareciese la Gente Grande, y vio llegar a la Gente Pequeña. Estaba aquí antes que los Reyes y los sepulcros y los Tumularios. Cuando los Elfos marcharon hacia el oeste, Tom ya estaba aquí, antes de que los mares se replegaran. Conoció la oscuridad bajo las estrellas antes de que apareciera el miedo, antes de que el Señor Oscuro viniera de Afuera.

Es así como Tolkien describe a Bombadil, como el ser más antiguo que habita en la Tierra Media; incluso anterior a Bárbol, el famoso Ent que confundía a Hobbits y Orcos…
En una conferencia llamada “La Mitología de Tolkien” celebrada en la Universidad de Sevilla hace ya algunos años, se hablaba de que Tom Bombadil era un personaje anterior a El Señor De Los Anillos, que J.R.R Tolkien lo había creado como personaje infantil para los cuentos y poemas que escribía para sus hijos. De hecho, podemos encontrar referencias a él en Las aventuras de Tom Bombadil, una colección de poemas que Tolkien escribió con antelación a El Hobbit, pero que fue publicado después de éste.
Aunque es posible que este personaje de Tolkien que aparece en La Comunidad Del Anillo sólo sea un guiño dirigido a sus hijos, mucho se ha hablado sobre el extracto que antes he citado; porque, si Tom Bombadil es el ser más antiguo que habita la Tierra Media, ¿de quién estamos hablando? ¿Acaso Tom es un Ainu (los ainur son semidioses creados por Eru, El Único)? Hay muchas hipótesis al respecto, pero son eso, conjeturas. Tolkien se llevó el secreto con él cuando murió. Sin embargo, creo que hizo bien, pues los secretos que dejó sin desvelar completan a su vez esa gran mitología que construyó, de la que todos los días aprendemos cosas nuevas.

Enlaces relacionados:

Incentivando la lectura y la escritura correcta (III)

12 de julio de 2006

Ésta será la tercera y última anotación, y con ella, me veo satisfecho, al menos en intenciones, con mi pequeña aportación para animar a los lectores a leer, y como consecuencia, a escribir mejor.
Hoy me gustaría abarcar el tema de la escritura, no sólo como herramienta para la comunicación, sino también como afición.
Una de los motivos por los que escribo un blog, dejando aparte lo agradable y formativo que pueda resultar el intercambio de opiniones con otros bloggers o lectores sobre temas que me puedan interesar, es el hecho de tener un lugar donde poder escribir lo que me apetezca, y con “escribir lo que me apetezca” me refiero a que puedo dar rienda suelta a mi imaginación, porque escribir es, sobre todas las cosas, una oleada de imaginación.
Cuando estaba en el instituto recuerdo cómo, con un abanico de palabras no muy amplio en mi repertorio, conseguía escribir relatos bastante interesantes ¿No se han dado cuenta de que en muchas ocasiones no es necesario saber mucho vocabulario para escribir un buen cuento? Por supuesto que el vocabulario es importante, y el conocimiento de más palabras hará que tus discursos sean mucho más maduros, pero nada tiene que hacer un escritor pedante con un escritor imaginativo:

La imaginación es más importante que el conocimiento.

Albert Einstein

¿Por qué estoy diciendo esto? Pues sólo intento hacerte entender a ti, lector, que eres totalmente capaz de ponerte frente a un folio en blanco, con un bolígrafo en mano, (o bien frente a un documento txt) y llenarlo de imaginación. Ten en cuenta que estás ante la mayor libertad que todo ser humano puede alcanzar, la de crear personajes todo lo extraños que desees, o inventar lugares inexistentes, o diálogos absurdos, todo lo absurdos que desees. Cuando escribes eres, sin duda, el Dios de tu invención. Te sientes capaz de todo, es una sensación única.
Pero por si convertirse en Dios por un instante te parece poco, debes saber que escribir es una tarea excelente para reflexionar contigo mismo, para aclarar tu mente. Porque no es lo mismo tener un caos de ideas en tu cabeza que tenerlas estructuradas y en coherencia. Esto, desde luego, es una ventaja cuando te veas envuelto en un debate o en una conversación con cualquier amigo, tendrás las ideas mucho más claras.

En definitiva, que tenemos todos que leer más (y sí, yo también me incluyo), porque así podremos escribir mejor y disfrutaremos haciéndolo.
Os dejo con el último fragmento del relato de Jorge Bucay:

Las tres verdades

(Tercera parte. Puedes leer la primera y la segunda parte de este relato en las anotaciones Incentivando la lectura y la escritura correcta e Incentivando la lectura y la escritura correcta II )

La segunda verdad que creo imprescindible la tomo de la sabiduría sufí:

Nada que sea bueno es gratis (segunda verdad).

Y de aquí se derivan para mí, por lo menos dos ideas.

  1. Si deseo algo que es bueno para mí, debería saber que voy a pagar un precio por ello. Por supuesto, ese pago no siempre es en dinero (¡si fuera solo dinero sería tan fácil!). Este precio es a veces alto y otras muy pequeño, pero siempre existe. Porque nada que sea bueno, es gratis.
  2. Darme cuenta de que si algo recibo de fuera, si algo bueno me está pasando, si vivo situaciones de placer y de goce es porque me las he ganado; he pagado por ellas, me las merezco. (Sólo para alertar a los pesimistas y desalentar a los aprovechadores quiero aclarar que los pagos son siempre por anticipado; aquello bueno que vivo ya lo pagué, no hay cuotas posteriores!).

Algunos de los que me escuchan decir esto preguntan:
¿Y lo malo?
¿No es cierto que tampoco lo malo es gratis?
¿Si algo malo me pasa no es también por algo que hice, …. porque de alguna forma me lo merezco?
Quizás sea cierto. Sin embargo estoy hablando de verdades para mí incuestionables, sin excepciones, universales. Y para mí, esta aseveración “me merezco todo lo que me pasa incluido lo malo” no es necesariamente cierta.
¡Puedo asegurar que conozco a algunas personas a las que les han acontecido hechos desgraciados y dolorosos que sin ninguna duda, no merecían!!!
Incorporar esta verdad (Nada que sea bueno es gratis), es abandonar para siempre la idea infantil de que alguien debe darme algo porque sí, porque yo lo quiero. Que la vida tiene que procurarme lo que deseo “por mi solo desearlo”, de pura suerte, mágicamente.

Y la tercera idea que creo que es un punto de referencia podría enunciarla de la siguiente manera:
Es cierto que nadie puede hacer todo lo que quiere, pero cualquiera puede NO hacer NUNCA lo que NO quiere.
Me repito:

Cualquiera puede no hacer nunca lo que no quiere (tercera verdad).

Incorporar este concepto como una referencia real, esto es, vivir coherentemente con esta idea, no es fácil, y sobre todo, no es gratis.(Nada que sea bueno lo es, y esto es bueno).
Estoy diciendo que si soy un adulto nadie puede obligarme a hacer lo que no quiero hacer. Lo máximo que puede pasarme en todo caso, es que el precio sea mi vida. (No es que yo minimice este costo, pero sigo pensando que es diferente creer que no puedo hacerlo, a saber que hacerlo me costaría la vida). Sin embargo, en lo cotidiano, en el pasar de todos los días, los precios son muchos más bajos. En general, lo único que es necesario, es incorporar la capacidad de renunciar a que algunos de los otros me aprueben, me aplaudan, me quieran. (El costo, como me gusta decirlo a mí, es que, cuando uno se anima a decir NO, empieza a conocer algunos aspectos desconocidos de sus amigos: La nuca, la espalda y todas esas partes que se ven sólo cuando el otro se va).

Estas tres verdades son para mí, ideas-montaña, ideas-río, ideas-estrella.
Verdades que continúan siendo ciertas a través del tiempo y de las circunstancias.
Conceptos que no son relativos a determinados momentos, sino a todos y cada uno de los instantes que, sumados, solemos llamar nuestra vida.

Verdades-Montaña …. Para poder construir nuestra casa sobre una base sólida.
Verdades-Río…. Para poder calmar nuestra sed y para navegar sobre ellas en la búsqueda de nuevos horizontes.
Verdades-Estrella…. Para poder servirnos de guía, aún en la más oscura de nuestras noches……

Incentivando la lectura y la escritura correcta (II)

5 de julio de 2006

Hace unos días publicaba una anotación donde reflexionaba e intentaba dar a conocer sobre la importancia de escribir correctamente, y cómo la lectura era el medio más efectivo para conseguir este propósito. Curiosamente, tenía aparcada otra anotación que está bastante relacionada.
No recuerdo cómo ni cuándo. El caso es que hace algunos meses llegué hasta la página de una asociación cuyo nombre la define perfectamente: Se trata del Comité Contra Las Faltas Voluntarias Y El Lenguaje SMS (CCFVLS) que, al igual que muchas personas, se siente incómodo con la decadente evolución que el lenguaje ha sufrido con la llegada de las nuevas tecnologías:

CCFVLS«Desde esta página pretendemos hacer ver a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, la importancia que tiene escribir correctamente fuera de la pantalla del móvil. La gente tiende a equivocarse voluntariamente utilizando un lenguaje para ahorrar caracteres en sitios donde el límite de carácteres no existe. Esto, obviamente, no es correcto, además de que a muchísimas personas les cuesta entender ese vocabulario.

Aquí pretendemos concienciar a la gente y hacerle entender que Internet no es un teléfono móvil, y que aquí hay que escribir correctamente. Hacerle ver a la juventud que el idioma, por no usarlo frecuentemente, está perdiéndose poco a poco y llegará un día en el que nadie sabrá escribir correctamente.»

La verdad es que empezaba a sentirme bastante incomprendido en este aspecto. Desafortunadamente, la red está llena de gente que ha normalizado, como si de una moda se tratara (y en realidad se trata de eso), el uso de palabras que en realidad no están bien escritas (Ojo, hablamos de escribir con faltas de ortografía de forma voluntaria. Cualquiera puede cometer faltas ortográficas o gramaticales sin querer, no es eso lo que estamos tratando). A ver, si con iniciativas como ésta, podemos lograr que modas absurdas y perjudiciales como ésta vayan desapareciendo poco a poco.

Por otro lado, y para áquellos que disfrutaron con la primera parte del relato de Jorge Bucay que copié, aquí van las siguientes líneas:

Las tres verdades

(Segunda parte. Si quieres leer el primer fragmento puedes hacerlo en esta anotación)

I.- El primero de estos pensamientos confiables forma parte inseparable de la filosofía guestáltica y es la idea de saber que:

Lo que es, es. (primera verdad)

(Escribo esto y pienso en la defraudación de quien me lee: “¡Lo que es, es!”…. ¿esa es la verdad?)
El concepto, no por obvio menos ignorado, contiene en sí mismo tres implicaciones que me parece significativo remarcar: Saber que “lo que es, es” implica la aceptación de que los hechos, las cosas, las situaciones son como son:

La realidad no es como a mí me convendría que fuese.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
La realidad de mi afuera es como es.

Pacientes y alumnos que me escuchan repetir este concepto se empeñan en ver en él un dejo de resignación, de postura lapidaria, de bajar la guardia.
Me parece útil recordar que el cambio sólo puede producirse cuando somos conscientes de la situación presente. ¿Cómo podríamos diagramar nuestra ruta a Nueva York sin saber en qué punto del universo nos hallamos?
Sólo puedo empezar mi camino desde mi punto de partida, y esto es aceptar que las cosas son como son.
La segunda derivación, directamente relacionada con esta idea es que:

Yo soy quien soy.

Otra vez:
Yo no soy el que quisiera ser.
No soy el que debería ser.
No soy el que mi mamá quería que yo fuese.
Ni siquiera soy el que fui. Yo soy quien soy.

De paso, para mí, toda nuestra patología psicológica proviene de negar esta frase.
Todas nuestras neurosis empiezan cuando tratamos de ser los que no somos. En «Recuentos para Demián» escribí sobre el autorrechazo:
… Todo empezó aquel día gris en que dejaste de decir orgulloso YO SOY…Y entre avergonzado y temeroso bajaste la cabeza y cambiaste tus dichos y actitudes por un terrible pensamiento: YO DEBERÍA SER…
… Y si es difícil aceptar que yo soy quien soy cuanto más difícil nos es, a veces, aceptar la tercera derivación de “Lo que es, es”:

Tú… eres quien eres.

Es decir:
Tú no eres quien yo necesito que seas.
Tú no eres el que fuiste.
Tú no eres como a mí me conviene.
Tú no eres como yo quiero.
Tú eres como eres.

Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies.
Hace poco empecé a definir el verdadero amor como la desinteresada tarea de crear espacio para que el otro sea quien es.
Esta primera “verdad” es el principio (en sus dos sentidos, de primero y primordial) de toda relación adulta.
Se materializa cuando yo te acepto como tú eres y percibo que tú también me aceptas como yo soy.

Continuará…

Incentivando la lectura y la escritura correcta

2 de julio de 2006

Es curioso, pero de un tiempo a esta parte mi nivel de vocabulario no ha aumentado excesivamente, a pesar de que me pase horas y horas leyendo delante del ordenador.
No sería de gran importancia si no me hubiera dado cuenta de que, además, en los últimos meses, se me vienen repitiendo algunas faltas de ortografía que antes eran impensables en mí.
No es que yo no sepa la diferencia entre hay y ahí. Os aseguro que si no la supiera no estaría escribiendo un blog.
Todos cometemos faltas de ortografía. El problema es que algunos las corrigen y otros no. Yo normalmente repaso los textos antes de publicarlos, por si se me ha pasado alguna. Pero el problema viene, y aquí está el quid de la cuestión, cuando has estado durante años leyendo foros donde escriben analfabestias que, seguro, serían liquidados por una posible dictadura RAEliana.
A éstos, por supuesto, hay que sumarle todos aquellos que aprendieron a escribir, no leyendo libros, sino agobiados por la necesidad de mandarle un sms a algún amigo durante el boom de los móviles en España. Sí señores, para esta gente la q de queso no existe, y la h es sólo algo que te puedes ahorrar.
Como cabe esperar, estos enamorados del teléfono sin cables, cual árbol nacido torcido y no remendado, extienden su jerga a sus estudios, y como no, a la red.
Es por esto, porque no me gustaría estropear mis años de instituto, en los que aprendí los rimbombantes conceptos de anacoluto, pleonasmo o cacofonía o la diferencia entre porque, porqué, por qué y por que, por lo que he decidido crear una nueva categoría, que incentive (a mí sobre todo, pero también a los lectores que lo deseen) la escritura de forma correcta, y por ello, ninguna manera mejor de empezar que leyendo, devorando libros.
Anoche, sin más, empecé (continué, la verdad es que yo nunca he dejado de leer) con un libro que encontré en casa pero que ya tenía en formato digital. Se trata de Cuentos para pensar, de Jorge Bucay. No lo había leído porque también tengo los archivos en audio de los cuentos narrados por el propio Jorge Bucay, pero me he llevado una gran sorpresa, pues la introducción, que no viene en los archivos de audio, es lo mejor que he leído en muchos años.

Tengo presente que el hecho de que yo anime a la lectura desde este rinconcito de la red no me otorga un gran poder de persuasión necesariamente. Para muchos de los que me leéis, seguramente no seré más que un autor de uno de los muchos blogs que leéis a diario. Es por eso que tampoco espero que corráis rápidamente en busca de un libro nada más acabéis de leer el post.
Pero en cierto modo, sé que estas palabras que escribo son leídas por gente, así que, como dirían por ahí, si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma. He aquí, el primer fragmento de la Introducción de Cuentos para pensar. Como es larga (y este post se está alargando demasiado también), he decidido publicarla en fragmentos. En los próximos días tendréis la continuación:

Las tres verdades

Todos los que hemos vivido buscando la verdad, nos hemos encontrado en el camino, con muchas ideas que nos sedujeron y habitaron en nosotros con la fuerza suficiente como para condicionar nuestro sistema de creencias.
Sin embargo, pasado un tiempo, muchas de las verdades terminaban siendo descartadas porque no soportaban nuestros cuestionamientos internos, o porque una “nueva verdad”, incompatible con aquellas, competía en nosotros por los mismos espacios, o simplemente, porque estas verdades dejaban de serlo.
En cualquier caso, aquellos conceptos que habíamos tenido como referentes dejaban de ser tales y nos encontrábamos, de pronto, a la deriva. Dueños del timón de nuestro barco y conscientes de nuestras posibilidades, pero incapaces de trazar un rumbo confiable.
Mientras escribo esto, recuerdo de pronto El principito de Antoine de Saint-Exupery
«…En sus viajes por los pequeños planetas de su galaxia se encontró con un geógrafo que anotaba, en un gran libro de registro: montañas, ríos y estrellas.
El Principito quiso registrar su flor (aquella que había dejado en su planeta), pero el geógrafo le dijo:
– No registramos flores, porque no se puede tomar como referencia a las cosas efímeras -.
Y el geógrafo le explico al Principito que efímero quiere decir amenazado de pronta desaparición.
Cuando el Principito escucho esto, se entristeció mucho. Se había dado cuenta de que su rosa era efímera….
»
Y entonces me pregunto, por un lado: ¿Existirán las verdades sólidas como rocas e imperturbables como accidentes geográficos?, ¿o será la verdad solo un concepto que lleva en si mismo la esencia de lo transitorio y frágil de las flores?. Y por otro lado, desde una perspectiva macrocósmica:
¿Es que acaso las montañas, los ríos y las estrellas no están también amenazados de pronta desaparición?.
¿Cuanto es “pronto” comparado con “siempre”?.
¿No son, desde esta mirada, las montañas también efímeras?….
Creo que lo que me gustaría hoy es intentar escribir sobre algunas ideas-montaña, ideas-río, ideas-estrella con las que me fui cruzando en mi camino.
Algunas verdades que seguramente son cuestionables para otros y lo serán también para mí, algún día. Pero hoy contienen, me parece, la solidez y la confiabilidad que da la indiscutible mirada del sentido común.

Continuará…

Nota:Suele ser usual que cuando alguien escribe cualquier cosa sobre ortografía o gramática, aparezca un puñado de trolls buscando las faltas al texto escrito para poner en evidencia al autor. Bien. Agradezco a todos aquellos que en los comentarios me notifiquen sobre algún error ortográfico o de gramática en esta anotación o en cualquiera de las que contiene el blog. Ahora, aviso, y el que avisa no es traidor, de que todos los comentarios al respecto que no hayan sido escritos con la intención de avisar al autor, sino de ridiculizar, ya sea a mí, ya sea a mis compañeros autores y colaboradores, serán borrados sin ninguna compasión.