Menú

La mejor canción de la historia

12 de Diciembre de 2005

Hace relativamente poco, la revista Rolling Stone publicó una lista con las que, para 172 músicos y críticos de todo el mundo, eran las mejores 500 canciones de la historia.
Cada vez que alguna de las revistas musicales más vendidas hace algo parecido, el mundo empieza a temblar y comienzan a salir quejas y quejas de debajo de las piedras: “Cómo habéis podido dejar fuera esta canción ¡por Dios!” o “¡Pero si esta canción es lo peor!” se puede leer en cientos de comentarios que aficionados a la música hacen sobre la lista.
Y es que cuando se dice que Like a Rolling Stone de Bob Dylan es la mejor canción jamás escrita se está hablando demasiado deprisa. Y no es que esta canción sea mala, al contrario, es una canción mítica, que ha influido tanto en el mundo de la música (más bien del rock, seamos exactos) como Gauss influyó en las matemáticas. Pero no se trata de eso.
Para empezar, habría que plantearse si realmente hay una “mejor canción del mundo”. Yo creo que todos vosotros tenéis una “mejor canción del mundo”. Es más, yo tengo muchas “mejores canciones del mundo”, que se van turnando dependiendo del momento en que viva.
Entonces, ¿quiere decir esto que no hay canciones mejores que otras, que todo depende de los votantes que hagan la lista?Quizás sí, y quizás no. Esto forma parte de otra discusión que algún día plantearé. Mientras tanto os dejo con los 10 primeros puestos:

  1. Like a Rolling Stone – Bob Dylan
  2. (I Can’t Get No) Satisfaction – The Rolling Stones
  3. Imagine – John Lennon
  4. What’s Going On – Marvin Gaye
  5. Respect – Aretha franklin
  6. Good vibrations – The Beach Boys
  7. Johnny B. Goode – Chuck Berrry
  8. Hey Jude – The Beatles
  9. Smells Like Teen Spirit – Nirvana
  10. What’d I Say – Ray Charles

Y para vosotros, ¿cuál es la mejor canción de la historia?

Escala Richter y Escala Mercalli

7 de Diciembre de 2005

Cuando hay un terremoto de intensidad considerable (y fijaos que digo intensidad, que es de lo que trata el post), todos los medios de comunicación cometen el mismo error: Asocian la intensidad de un terremoto con la famosa Escala Richter.

Resulta que la Escala Richter mide la magnitud de un seísmo, que no la intensidad. Hay una pequeña diferencia, y es que la intensidad de un seísmo es un valor subjetivo, que se mide según los daños causados en edificios y otras estructuras.

Esto nos lleva a que un terremoto que tiene un 8 en la Escala Richter, pero cuyo epicentro está en mitad de un desierto, puede tener una intensidad menor a otro seísmo de menor grado en dicha escala con epicentro ubicado en el centro de New York.

Y es que los medios de comunicación de nuevo se han hecho un cola-cao, esta vez confundiendo la escala de Richter con la de Mercalli, que es la que realmente mide la intensidad de un terremoto, y no la energía que libera.

Como curiosidad: Iba a poneros los enlaces de la Wikipedia para ambas escalas, pero he tenido que modificar el artículo de Escala Richter porque en él estaba contenido el mismo error del que os hablaba. Ahora ya está corregido: Richter y Mercalli 😉

La nota del final de este Post es falsa

2 de Diciembre de 2005

Creo que ya os he hablado con anterioridad, en alguna de las páginas donde he escrito, o quizás en persona, de Gödel y su teorema de Incompletitud.
No sé por qué, pero la relevancia de este enunciado ha sido tal que podemos compararla con la que tuvo la Teoría de la Relatividad de Einstein o el Principio de Incertidumbre de Heisenberg , y sin embargo, conozco a pocas personas que tengan una idea de lo que dice.

El enunciado tal y como fue escrito (traducido, claro está) sería el siguiente:

“A toda clase c de fórmulas w-consistente recursivas le corresponde una clase-signo r, tal que ni v Gen r, ni Neg (v Gen r) pertenecen a Flg(c), donde v es la variable libre de r”

Por supuesto, el teorema enunciado de esta forma, ni tú ni yo seríamos capaces de entenderlo, por lo que traducido al lenguaje coloquial sería algo como esto:

“Existen aseveraciones cuya verdad/falsedad no vamos a poder demostrar”

Fíjate qué interesante se está poniendo esto. Gödel no se interesa en saber si una aseveración es falsa o verdadera. Lo que afirma es que en cualquier sistema lógico basado en axiomas, existen aseveraciones cuya verdad o falsedad no vamos a poder decidir. Antes de Gödel esto ni siquiera se consideraba, pues lo interesante de una aseveración era poder demostrar que era verdadera o bien que era falsa. A partir de Gödel aparece una diferencia muy sutil entre verdad/falsedad y demostrabilidad.

Dicho de otra manera, Gödel nos hace ver que la verdad es una categoría más poderosa que la demostrabilidad.

Aclaremos esto. Lo que Gödel demuestra es que en todo sistema axiomático formal existen aseveraciones cuya verdad o falsedad es imposible de decidir desde dentro del sistema. Si nos salimos del sistema, entonces podremos saber si son verdaderas o falsas, pero dentro del sistema no. Este resultado se conoce como el teorema de indecidibilidad de Gödel.

La existencia de estas paradojas o proposiciones no decidibles deja al sistema lógico de referencia debilitado. Un matemático quisiera que su sistema basado en unos cuantos axiomas fuera suficientemente poderoso, completo y consistente para que fuera posible decidir formalmente sobre la verdad o falsedad de cualquier proposición.
“¿Cuál es el problema?”, podría decir otro incauto matemático, la solución está simplemente en ampliar el sistema lógico en el que estamos trabajando con un axioma adicional que permita demostrar que la tal aseveración indecidible es en efecto verdadera o falsa. Y el asunto quedó resuelto, ¿no?

No, porque el teorema de Gödel vuelve a operar en este nuevo sistema lógico aumentado ya que van a existir otras nuevas proposiciones cuya verdad/falsedad no van a poder decidirse. Cada vez que aumentemos nuestro sistema con un nuevo axioma reparando así el problema de las proposiciones no decidibles, aparecerán otras nuevas proposiciones no decidibles. Para resolver todo este embrollo tendríamos que seguir añadiendo axiomas y más axiomas hasta llegar a un sistema lógico con un número infinito de axiomas, lo cual es imposible.

Para aclarar las objeciones anteriores, Gödel demostró que en un sistema formal suficientemente rico y poderoso para que la verdad o falsedad de cualquier aseveración siempre pueda decidirse, existirán proposiciones contradictorias y paradójicas. Esta vertiente se conoce como el teorema de incompletez de Gödel. (Otra nueva palabreja para añadir a nuestro idioma)

Fuente: Biblioteca de Hipercuadernos, por el Dr. Alfredo Alejandro Careaga.

Nota: El título de este Post es verdadero.