Incentivando la lectura y la escritura correcta

Domingo, 2 de Julio de 2006

Es curioso, pero de un tiempo a esta parte mi nivel de vocabulario no ha aumentado excesivamente, a pesar de que me pase horas y horas leyendo delante del ordenador.
No sería de gran importancia si no me hubiera dado cuenta de que, además, en los últimos meses, se me vienen repitiendo algunas faltas de ortografía que antes eran impensables en mí.
No es que yo no sepa la diferencia entre hay y ahí. Os aseguro que si no la supiera no estaría escribiendo un blog.
Todos cometemos faltas de ortografía. El problema es que algunos las corrigen y otros no. Yo normalmente repaso los textos antes de publicarlos, por si se me ha pasado alguna. Pero el problema viene, y aquí está el quid de la cuestión, cuando has estado durante años leyendo foros donde escriben analfabestias que, seguro, serían liquidados por una posible dictadura RAEliana.
A éstos, por supuesto, hay que sumarle todos aquellos que aprendieron a escribir, no leyendo libros, sino agobiados por la necesidad de mandarle un sms a algún amigo durante el boom de los móviles en España. Sí señores, para esta gente la q de queso no existe, y la h es sólo algo que te puedes ahorrar.
Como cabe esperar, estos enamorados del teléfono sin cables, cual árbol nacido torcido y no remendado, extienden su jerga a sus estudios, y como no, a la red.
Es por esto, porque no me gustaría estropear mis años de instituto, en los que aprendí los rimbombantes conceptos de anacoluto, pleonasmo o cacofonía o la diferencia entre porque, porqué, por qué y por que, por lo que he decidido crear una nueva categoría, que incentive (a mí sobre todo, pero también a los lectores que lo deseen) la escritura de forma correcta, y por ello, ninguna manera mejor de empezar que leyendo, devorando libros.
Anoche, sin más, empecé (continué, la verdad es que yo nunca he dejado de leer) con un libro que encontré en casa pero que ya tenía en formato digital. Se trata de Cuentos para pensar, de Jorge Bucay. No lo había leído porque también tengo los archivos en audio de los cuentos narrados por el propio Jorge Bucay, pero me he llevado una gran sorpresa, pues la introducción, que no viene en los archivos de audio, es lo mejor que he leído en muchos años.

Tengo presente que el hecho de que yo anime a la lectura desde este rinconcito de la red no me otorga un gran poder de persuasión necesariamente. Para muchos de los que me leéis, seguramente no seré más que un autor de uno de los muchos blogs que leéis a diario. Es por eso que tampoco espero que corráis rápidamente en busca de un libro nada más acabéis de leer el post.
Pero en cierto modo, sé que estas palabras que escribo son leídas por gente, así que, como dirían por ahí, si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma. He aquí, el primer fragmento de la Introducción de Cuentos para pensar. Como es larga (y este post se está alargando demasiado también), he decidido publicarla en fragmentos. En los próximos días tendréis la continuación:

Las tres verdades

Todos los que hemos vivido buscando la verdad, nos hemos encontrado en el camino, con muchas ideas que nos sedujeron y habitaron en nosotros con la fuerza suficiente como para condicionar nuestro sistema de creencias.
Sin embargo, pasado un tiempo, muchas de las verdades terminaban siendo descartadas porque no soportaban nuestros cuestionamientos internos, o porque una “nueva verdad”, incompatible con aquellas, competía en nosotros por los mismos espacios, o simplemente, porque estas verdades dejaban de serlo.
En cualquier caso, aquellos conceptos que habíamos tenido como referentes dejaban de ser tales y nos encontrábamos, de pronto, a la deriva. Dueños del timón de nuestro barco y conscientes de nuestras posibilidades, pero incapaces de trazar un rumbo confiable.
Mientras escribo esto, recuerdo de pronto El principito de Antoine de Saint-Exupery
«…En sus viajes por los pequeños planetas de su galaxia se encontró con un geógrafo que anotaba, en un gran libro de registro: montañas, ríos y estrellas.
El Principito quiso registrar su flor (aquella que había dejado en su planeta), pero el geógrafo le dijo:
- No registramos flores, porque no se puede tomar como referencia a las cosas efímeras -.
Y el geógrafo le explico al Principito que efímero quiere decir amenazado de pronta desaparición.
Cuando el Principito escucho esto, se entristeció mucho. Se había dado cuenta de que su rosa era efímera….
»
Y entonces me pregunto, por un lado: ¿Existirán las verdades sólidas como rocas e imperturbables como accidentes geográficos?, ¿o será la verdad solo un concepto que lleva en si mismo la esencia de lo transitorio y frágil de las flores?. Y por otro lado, desde una perspectiva macrocósmica:
¿Es que acaso las montañas, los ríos y las estrellas no están también amenazados de pronta desaparición?.
¿Cuanto es “pronto” comparado con “siempre”?.
¿No son, desde esta mirada, las montañas también efímeras?….
Creo que lo que me gustaría hoy es intentar escribir sobre algunas ideas-montaña, ideas-río, ideas-estrella con las que me fui cruzando en mi camino.
Algunas verdades que seguramente son cuestionables para otros y lo serán también para mí, algún día. Pero hoy contienen, me parece, la solidez y la confiabilidad que da la indiscutible mirada del sentido común.

Continuará…

Nota:Suele ser usual que cuando alguien escribe cualquier cosa sobre ortografía o gramática, aparezca un puñado de trolls buscando las faltas al texto escrito para poner en evidencia al autor. Bien. Agradezco a todos aquellos que en los comentarios me notifiquen sobre algún error ortográfico o de gramática en esta anotación o en cualquiera de las que contiene el blog. Ahora, aviso, y el que avisa no es traidor, de que todos los comentarios al respecto que no hayan sido escritos con la intención de avisar al autor, sino de ridiculizar, ya sea a mí, ya sea a mis compañeros autores y colaboradores, serán borrados sin ninguna compasión.

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