Second Life, una vida paralela.

1 de noviembre de 2006

En los últimos años, gracias a la revolución de las telecomunicaciones, las comunidades de usuarios afines se han ido multiplicando en la red. Personas con los mismos intereses hallan en internet una forma de comunicación no espacial.
Por otro lado, el mundo de los Gamers lleva muchos años soñando con el juego definitivo. Seguro que más de uno de vosotros pensó alguna vez en un juego donde hubiera un mundo, totalmente detallado, en el que pudieras hacer simplemente todo lo que se te ocurriera: Es el deseo infantil (y no tan infantil) de jugar a ser Dios.
SecondLifeSi a eso le añadimos que en la última década ha habido un resurgimiento del inmaterialismo de Berkeley (en el cine queda presente este interés en películas como Matrix y Abre los ojos o en series de animación como Ghost in the shell) y unas ganas obsesivas por conseguir una «realista» realidad virtual, obtenemos Second Life, un juego online en el que eres un personaje que vive en un mundo imaginario, y que convive y se interrelaciona con los personajes de otros jugadores.

Economía

SecondLife2Pero Second Life es mucho más que un juego. Hace unos meses hablaba con mi buen amigo Javier sobre la desaparición de las fronteras de los países desde el punto de vista de la economía. Decisiones importantes sobre Colombia son tomadas por ejecutivos que conectan desde Japón, EEUU, Francia… aprovechando las posibilidades que ofrece un mundo interconectado. Second Life es una situación paradigmática de lo que hablábamos. Digamos que, al contrario que en WoW, en el que la idea de canjear personajes, armas o dinero virtual por dinero real surgió más tarde (véanse los Gold Farmers), en Second Life se abren las puertas, y se crea una economía conectada por completo al MundoReal™, con su moneda de cambio, sus trabajos (básicamente de desarrollador 3D. Una de las caracterísitcas de Second Life es que la mayoría de los objetos están creados por personajes, que pueden optar por donar su creación al mundo o a alguna comunidad, o canjearlo por dinero real) o su inversión en publicidad (no es una tontería pensar, que con un mundo en el conviven, en este momento, 1,211,392 personajes, una buena campaña de publicidad pueda ser realmente efectiva y original), por poner algunos ejemplos.

Corrupción

Una de las cosas que me preocupan de Second Life es que su economía real traiga consigo corrupción real. Este comentario que he encontrado habla de ello :

Y es que ser un ciberdelincuente en un mundo virtual, aunque sea de guante blanco, es posiblemente lo más interesante de estos nuevos mundos al margen de la ley. Será un negocio mientras haya gente dispuesta a gastar dinero real en objetos virtuales —un gran error, si quieren conocer mi opinión- . Pronto empezarán aparecer leyes en estos mundos, fuerzas de seguridad, penas, juicios y gobiernos. Perderán todos parte de su atractivo. Eso o sufrirán un crack económico virtual de proporciones dantescas en la que varios jugadores perderán hasta los calzoncillos después de darse cuenta de que todos los bienes por los que pagaron con los euros del banco real son sólo bits que no valen absolutamente nada, aunque costaran mucho.
[Vía]: GadgetoBlog

Aunque no estoy totalmente de acuerdo con la opinión del autor (hace mucho, muuuucho tiempo que los bits pueden valer muchísimo), es muy cierto que, en una sociedad que intenta simular una civilización real, debe haber leyes reales. Porque no hay que caer en el error de pensar en sociedades utópicas y creer que los jugadores de Second Life van a velar por la integridad del propio juego. Muchos de ellos, al igual que en los países de verdad, intentarán sacar el máximo beneficio con el menor esfuerzo y eludir las obligaciones éticas con tal de conseguir sus propósitos.

¿Cómo me registro?

He encontrado un pequeño tutorial para animar a aquellos que aún no se han registrado. Hay dos tipos de cuenta: Una gratuita y otra de pago. Como imaginarán, la cuenta premium tiene ventajas respecto a la otra, entre las que destaca la posesión de un terrero para construir tu propio hogar, y más dinero para comenzar a comprar/negociar. Diferencias detalladas entre ambas cuentas.

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