Estoy experimentando, y he añadido un pequeño reproductor en la barra que tenéis a la derecha de los post. Cada semana habrá una canción para escuchar en streaming.
Por ahora está en Beta (tengo que modificarla y añadir algún script para automatizar la puesta de nuevas canciones) por lo que le falta el título y el artista de la canción. Para poder utilizar el reproductor es necesario tener flash instalado en vuestro navegador. Si no lo tenéis, aparecerá un link para bajar la canción, pero no podréis escucharla en streaming.
Esta palabra que viene del griego, es la que se le ha asignado al hábito de comerse las uñas. Aunque todavía no está muy claro si esta mala costumbre es una enfermedad o es sólo un síntoma (normalmente de nerviosismo, estrés, timidez o baja autoestima), sí se sabe que puede acarrear problemas de salud en los dedos y en dientes y encías, provocados por el desgaste.
Existen métodos para combatir contra esta práctica:
Con sustancias químicas con gustos repulsivos aplicadas a uñas o el vendaje de los dedos, para evitar que lleguen a los dientes. Estos métodos, sin embargo, normalmente fracasan a corto plazo.
Un tratamiento psicológico específico, que consistiría en buscar la causa de la ansiedad acumulada.
Algunos onicófagos, o adictos a morderse las uñas, responden bien con técnicas de relajación, yoga, o hipnosis. Todos estos métodos les ayudan en el control del estrés y la ansiedad.
Hay que aclarar que la onicofagia es un acto casi siempre inconsciente (la persona no se da cuenta de que lo está haciendo), y éste es el principal problema a la hora de buscar un tratamiento. Muchos psicólogos aconsejan apuntar las situaciones que incitan a morderse las uñas, para ir recordándolas y controlándolas poco a poco.
A mí, que no me funcionan líquidos repelentes ni quiero gastarme el dinero en un psicólogo, me basta con que me deis una palmada cada vez que me veáis con el dedo en la boca. Quien consiga curarme, le hago un regalito .
Mi escuela, al igual que todas las escuelas de ingeniería, está llena de gente friki. Y los profesores no se quedan atrás. Éste es un examen de Análisis y Diseño de Algoritmos que pusieron el viernes pasado.:
(Imagen extraída de yonkis.com. Haz click sobre ella para verla más grande)
Cuando hay un terremoto de intensidad considerable (y fijaos que digo intensidad, que es de lo que trata el post), todos los medios de comunicación cometen el mismo error: Asocian la intensidad de un terremoto con la famosa Escala Richter.
Resulta que la Escala Richter mide la magnitud de un seísmo, que no la intensidad. Hay una pequeña diferencia, y es que la intensidad de un seísmo es un valor subjetivo, que se mide según los daños causados en edificios y otras estructuras.
Esto nos lleva a que un terremoto que tiene un 8 en la Escala Richter, pero cuyo epicentro está en mitad de un desierto, puede tener una intensidad menor a otro seísmo de menor grado en dicha escala con epicentro ubicado en el centro de New York.
Y es que los medios de comunicación de nuevo se han hecho un cola-cao, esta vez confundiendo la escala de Richter con la de Mercalli, que es la que realmente mide la intensidad de un terremoto, y no la energía que libera.
Como curiosidad: Iba a poneros los enlaces de la Wikipedia para ambas escalas, pero he tenido que modificar el artículo de Escala Richter porque en él estaba contenido el mismo error del que os hablaba. Ahora ya está corregido: Richter y Mercalli
Mientras en La 2 Eduardo Punset nos sigue deleitando con Redes, un programa que ya acumula varios premios de investigación científica, Canal Cuatro (Canal Cutre ya le llaman algunos) ha decidido apostar por Cuarto Milenio, un programa dedicado a las “ciencias ocultas” y misterios sin resolver.
¿Ésta es la televisión con contenido educativo que nos prometieron?¿Por qué en vez de emitir un programa de ciencia (que falta hace en televisión, ya que exceptuando a La 2 nadie apuesta por ellos) le dan espacio a este tipo de programas, donde los asistentes presumen de no haber encontrado pruebas científiicas que expliquen los hechos?
El hecho de que haya personas (normalmente sin formación científica real) que cuando no pueden explicar la naturaleza de un suceso, lo atribuyan a fuerzas divinas o sobrenaturales no es nuevo, sino que ha sido el pan de cada día en la historia de la humanidad, y el ejemplo más claro lo encontramos en las religiones.
¿Por qué nacen los niños? -¡Es una voluntad de Dios!- dicen a los niños en catequesis todavía…
Yo, a los místicos encerrados en el siglo XXI, les recomiendo que se lean El Señor De Los Anillos, o bien se desengañen con el extracto que les pongo a continuación:
–Lo llaman parapsicología –empezó Alberto.- Lo llaman telepatía, clarividencia y telequinesia. Lo llaman espiritismo, astrología y ufología. Así pues, tiene muchas denominaciones.
–Pero contéstame ya, ¿crees de verdad que todo es mentira?
–No sería muy correcto por parte de un auténtico filósofo medir a todos con el mismo rasero. Pero no excluyo que esas palabras que acabo de mencionar dibujen un mapa detallado de un paisaje que no existe. Al menos hay aquí muchas de esas quimeras que Hume habría entregado a las llamas. En muchos de esos libros no hay ni una experiencia que sea auténtica.
–¿Y cómo es posible que se escriban tantísimos libros sobre esas cosas?
- Se trata del negocio más rentable del mundo. Es lo que quiere mucha gente.
- ¿Y por qué crees que lo quieren?
–Es sin duda la expresión de una añoranza, de un deseo de algo «místico», de algo que es «diferente y que rompe con lo cotidiano». Pero eso es complicarse la vida, Sofía, o cruzar el río para coger agua, como decimos los noruegos.
–¿Qué quieres decir?
–Estamos caminando por un maravilloso cuento. A nuestros pies se levantan las grandes obras de la Creación. A plena luz del día, Sofía. ¿No te parece increíble?
–Si.¿Pero entonces crees que los que escriben esos libros son todos unos tramposos y unos mentirosos?
–No, eso no lo he dicho. Pero aquí también se trata de un «sistema darvinista».
- ¡Explícate!
–Piensa en todo lo que ocurre en el curso de un día. Incluso puedes delimitarlo a un día en tu propia vida. Piensa en todo lo que ves y oyes y haces. Algunas veces te suceden extrañas coincidencias. Por ejemplo vas a la tienda a comprar algo que cuesta veintiocho coronas. Un poco más tarde llega Jorunn para devolverte veintiocho coronas que te había pedido prestadas hace tiempo. Luego os vais al cine y a ti te dan el asiento veintiocho.
–Pues si, sería una misteriosa coincidencia.
–Lo que está claro es que no dejaría de ser una coincidencia. Lo que ocurre es que la gente colecciona esas coincidencias. Coleccionan experiencias misteriosas o inexplicables. Cuando esas experiencias de las vidas de unos miles de millones de personas se recopilan en libros, puede dar la impresión de ser un material muy convincente. Y sigue aumentando en cantidad. Pero también en este caso nos encontramos ante una lotería en la que solamente se ven los décimos ganadores.
–¿No existen personas videntes o médiums que viven esas cosas con mucha frecuencia?
–Pues sí. Si excluimos a los tramposos, encontramos otra importante explicación a todas esas «experiencias místicas».
¡Cuenta!
–Te acordarás de que hablamos de la teoría de Freud sobre el subconsciente.
¿Cuántas veces tendré que decirte que no soy una despistada?
–Ya Freud señaló que muchas veces podemos actuar como una especie de médiums de nuestro propio subconsciente. De repente nos damos cuenta de que pensamos o hacemos algo sin entender del todo por qué lo hacemos. La razón es que tenemos muchísimas más experiencias, pensamientos y vivencias interiores de las que somos conscientes.
–¿Sí?
–También hay personas que hablan y andan mientras duermen. Lo podemos llamar una especie de «automatismo mental». Y bajo hipnosis hay personas que dicen y hacen cosas automáticamente. Y te acordarás de que los surrealistas intentaron escribir con «escritura automática». De ese modo intentaban actuar como médiums de su propio subconsciente.
–De eso también me acuerdo.
- A intervalos regulares durante este siglo ha estado de moda el espiritismo. La idea es que un médium puede llegar a establecer contacto con un muerto. O hablando con la voz del muerto, o por ejemplo mediante una escritura automática, el médium ha recibido un mensaje por ejemplo de una persona que vivió hace muchos centenares de años. Estos sucesos se han utilizado como prueba de que existe una vida después de la muerte, o de que los seres humanos vivimos muchas vidas.
- Comprendo.
–No quiero decir que todos esos médiums hayan sido unos estafadores. Algunos han actuado de buena fe, de eso no cabe duda. Es cierto que han sido médiums, pero sólo de su propio subconsciente. Hay varios ejemplos de investigaciones meticulosas de médiums que en un estado de trance han revelado conocimientos y capacidades que ni ellos mismos ni otros entienden cómo han podido adquirir. Alguien que no conocía el hebreo, por ejemplo, empezó a emitir un mensaje en ese idioma. Entonces tendría que haber vivido antes, Sofía. O haber estado en contacto con un espíritu muerto.
–¿Tú qué crees?
–Resultó que cuando era pequeña la había cuidado una mujer judía.
- Ah…
–¿Estás decepcionada? Pero en sí es fantástica la capacidad que tienen algunas personas para almacenar experiencias anteriores en el subconsciente.
–Entiendo lo que quieres decir.
–También otras curiosidades cotidianas pueden explicarse mediante la teoría de Freud sobre el subconsciente. Si de repente recibo una llamada de un amigo al que no he visto en muchos años, y yo mismo acabo de estar buscando su teléfono…
–Me dan escalofríos.
–La explicación puede ser, por ejemplo, que los dos oímos una vieja melodía en la radio, una melodía que oímos la última vez que estuvimos juntos. Lo que pasa es que no se es consciente de esta conexión oculta.
- ¿O trampa… o el efecto del décimo ganador… o el subconsciente?
–Al menos es sano acercarse a ese tipo de estanterías con cierto escepticismo. En cualquier caso, es muy importante para un filósofo. En Inglaterra existe una asociación especial para los escépticos. Hace muchos años prometieron un sustancioso premio económico a la primera persona que les pudiera mostrar un modesto ejemplo de algo sobrenatural. No tenía que ser ningún gran milagro, bastaba con un pequeño ejemplo de telepatía. Pero hasta ahora no se ha presentado nadie.
–Entiendo.
–Además hay muchas cosas que los seres humanos no entendemos. A lo mejor tampoco conocemos las leyes de la naturaleza. En el siglo pasado había muchos que a fenómenos como el magnetismo y la electricidad los consideraban como una clase de magia. Supongo que mi propia bisabuela se habría asombrado si le hubiera hablado de la televisión o de los ordenadores.
–¿Entonces no crees en nada sobrenatural?
–De eso hemos hablado antes. La propia expresión “sobrenatural» también es un poco extraña. No, supongo que yo sólo creo en una sola naturaleza, que, en cambio, es muy extraña.
–¿Pero esas cosas misteriosas de aquellos libros que me enseñaste… ?
–Todos los auténticos filósofos tienen que tener los ojos bien abiertos. Aunque no hayamos visto nunca una corneja blanca, no debemos dudar nunca de que existen. Y un día puede que incluso un escéptico como yo tenga que aceptar un fenómeno en el cual no ha creído antes. Si no hubiera dejado abierta esta posibilidad, habría sido un dogmático. Y entonces no habría sido un verdadero filósofo.